VolverInvestigar los orígenes de la instrucción pública y privada en el Uruguay, su desenvolvimiento y alternativas hasta llegar a la época de la Reforma escolar es una área casi insuperable por la escasez de documentos. No faltaron monarcas castellanos que recomendasen la educación moral e intelectual de indios y criollos fundando más tarde Universidades y centros de Cultura, pero el esfuerzo de infundir las primeras letras se debe a las comunidades religiosas, Padres Doctrineros y Franciscanos, y algo a la iniciativa privada de Fray Bentos, Pay Sandú, Dr.José Nicolás Barrales.
Por el 1745 comienzan a instalarse en Montevideo los Jesuitas, y entre otros menesteres (compra de chacras, molinos, etc.) se dedican a la conversión e instrucción de los indígenas. Su preocupación fue siempre más bien la secundaria, teniendo la primaria sumamente descuidada. La educación que impartían incluía: lectura mecánica, escritura sin importancia de caligrafía y ortografía. Aritmética, las tablas de memoria en coro y abundante rezo.
Los libros de texto que se usaban consistían en el Catón para la lectura y la Cartilla del Padre Astete para religión. Parece ser que también enseñaban música. El regimen disciplinario era afrentoso, castigos corporales y premios. El local que se usaba para enseñar era sin mobiliario. Se cree que se sentarían en sillitas de su propiedad. La acción educadora de los Padres Jesuitas fue casi nula en el vecindario de Montevideo por lo cual no se molestaron en nada cuando fueron expulsados.
Antes que los Franciscanos reemplazaran a la Compañía de Jesús en la dirección de las escuelas de Gramática y Latinidad, el Maestro de primeras letras Manuel Díaz Valdez abrió una escuela privada con la autorización del Ilustre Cabildo, Justicia y Regimiento después de rendir examen ante el Cura y el Vicario.
Después de la expulsión de los Jesuitas, los Padres Franciscanos pidieron al Cabildo el tomar bajo su dirección la enseñanza de la niñez para la cual pondrían en su Convento dos sujetos aptos en leer, escribir, contar y latinidad. En todos los pueblos donde hubiese algún seminario de educación sería sustituido por los Padres Franciscanos. No obstante la escuela de primeras letras y el aula de latinidad empezaron a funcionar cinco años después. La escuela la instalaron en el local que antes fuera ocupado por los Padres Jesuitas pero dotándola de mobiliario. Estas escuelas quedaron inauguradas el 11 de julio de 1772.La primera escuela urbana municipal que hubo en Montevideo destinada sobre todo a niños de familias pobres fue la que fundó el Cabildo en 1809 y su Director fue el Padre fray Juan Arrieta, a quien un cronista local llamaba "el de la palmeta" por el uso enérgico y frecuente que hacía de ella. El Cabildo sustituyó ese castigo por el de los azotes, si bien estos no podían exceder de seis. El Cabildo daba a los niños pobres los útiles escolares. Se enseñaba Aritmética, Ortografía y Escritura.
Desde 1811 a 1814, lapso que duraría la lucha para hacer triunfar la causa americana, la escuela no experimentó alternativas. Concluido el gobierno de la madre Patria las primeras manifestaciones de progreso intelectual debemos buscarlas en la Administración del General Artigas. Fundó una escuela en su campamento -campamento de La Purificación - y entregó la enseñanza pública de Montevideo a un sacerdote, Fray José Benito Lamas. Después de varios sucesos, en el año 1815, se estableció en Montevideo lo que se llamó "la Escuela de la Patria" que daría las primeras letras, la educación cívica, el amor a la libertad y al suelo patrio, bajo la dirección del Padre José Benito Lamas.
La Biblioteca Pública
Entre el núcleo de sacerdotes ilustrados de la Banda Oriental durante el primer tercio del siglo XIX estaba el Dr. don Manuel Pérez y Castellanos, y en su testamento legó todos sus libros para fundar en Montevideo una Biblioteca Pública y que con el arrendamiento de varias fincas urbanas que también donaba se cubriesen los gastos de su sostén y el sueldo del bibliotecario que sería don Raimundo Guerra o en su defecto el Dr. Don Dámaso Antonio Larrañaga. Nombrado Larrañaga se aplicó a su organización llegando a contar antes de fundada con millares de libros impresos y manuscritos.
La voluntad de Pérez y Castellanos no se cumplió por entonces debido quizá al largo proceso judicial que tenía que seguirse antes que el Estado se posesionase del legado. El proyecto fue elevado a Artigas por el Cabildo de Montevideo quien lo aprobó en todas sus partes. Los servicios de la Biblioteca Pública, que por la inmediata invasión de los portugueses y la caída de la capital el 20 de enero de 1817, no pudieron darse, dado que el Cabildo decidió clausurarla y encajonar los libros, depositándolos en las casas que el Dr. Pérez y Castellanos había legado, no siendo así destruida por el invasor. Volver
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Primer Reforma Educativa. Dámaso Antonio Larrañaga funda la Escuela Lancasteriana en Montevideo en 1821. Sus trabajos señalan un gran progreso en la evolución de la escuela uruguaya, dentro del marco de dominio absoluto del poder político de Lecor, Barón de la Laguna, jefe del ejército portugués.
Larrañaga no permaneció indiferente frente al movimiento progresista que se acentuaba en los países de América y se puso en contacto con el filántropo Thompson quien era representante de Lancaster en esta parte de América, interesándolo en que hiciera extensión a Montevideo la planificación del nuevo sistema de enseñanza.Larrañaga informó al Cabildo en sesión del 8 de setiembre del año 1820 la importancia de traer este nuevo método de enseñanza. En diciembre de ese mismo año, el Cabildo comunica al Barón de la Laguna la vital necesidad de desarrollar el sistema Lancasteriano en la educación ya que según la experiencia europea en ocho meses un niño podía aprender a leer, escribir y contar.
Era necesario la adquisición de un edificio que pudiera contener mil niños, incluso los de extramuros. Se habilitó una sala en el Fuerte del Gobierno, costado Este, con puerta exterior independiente para la entrada de los niños.
Larrañaga tuvo una buena participación en lo que le fue encomendado no sólo respecto al edificio sino en traer de Buenos Aires a una persona instruida en esas funciones para dirigir esa tarea. El Sr. Thompson que estaba en Buenos Aires no pudo venir a Montevideo y en su lugar vino el Maestro español don José Catalá y Colina. Fue por consiguiente, el Maestro José Catalá el introductor en el orden pedagógico de la nueva manera de enseñar.
Se hace una convocatoria a los vecinos comunicando la autorización del ayuntamiento de Montevideo para implantar ese nuevo sistema de enseñanza. Las autoridades cabildantes creyeron necesario la formación de escuelas, la instrucción de maestros y maestras, señalar sus sueldos, etc. Para esto el 13 de Octubre el Cabildo promocionó una suscripción con la cantidad que fuera del agrado de cada uno. Es así entonces que el 3 de noviembre de 1821 se crea la Sociedad Lancasteriana. La excelente acogida que tuvo la fundación de la referida Sociedad y el nuevo sistema de enseñanza se demuestra en la cantidad de asociados que llegó a tener, siendo de 127 en su primer año.
El libro de Acuerdos de la Sociedad Lancasteriana, hace constar que la expresada Sociedad quedó instalada en esta ciudad siendo sus miembros:
Presidente: Barón de la Laguna., 2º Vice - presidente: Juan Correa, 1er. Secretario Francisco Solano Antuña, 2º. Secretario: Paulino González Vallejo, Tesorero: Carlos Camuso. Vocales: Juan Méndez Caldeira, Gerónimo Pío Bianqui, Idelfonso García, Luciano de las Casas, Manuel Argerich y Francisco Joanicó.Dirección del Maestro Catalá
Según José Catalá las materias de instrucción de las Escuelas Lancasterianas serían: lectura, escritura, aritmética, gramática y doctrina cristiana. La enseñanza no era obligatoria porque la daba una sociedad privada. Sería gratuita para los pobres, los ricos pagarían 6 reales al mes, pero si eran suscriptores sólo pagarían 5 pesos al año. Los establecimientos de educación serían vigilados por un secretario quien semanalmente los visitaría. La edad mínima del alumno para ingresar sería de 6 años y las horas de clase de 7 a 10 y de 4 a 5; pero en Junio, Julio, Agosto, y Setiembre serían de 8 a 11 y de 2 a 4 y 30. Estaban prohibidos los castigos corporales o afrentosos.En los primeros exámenes que se dieron, el 18 y 19 de setiembre de 1822, fueron premiados dos alumnos pobres, Ciríaco Pereira y José Medina con un vestido de paño completo más una medalla de plata al primero. Al alumno Pedro A. Lombardini se le premió por su excelente actuación en todas las asignaturas con una medalla de oro que en el anverso decía "al mérito" y en el reverso Sociedad Lancasteriana, Montevideo. También se premió con una medalla de plata a otros alumnos entre los que estaban Cándido Joanicó e Isidoro de María. También hubo medallas de latón con las iniciales S. L. (Sociedad Lancasteriana) para José Iturriaga, Juan José Latorre entre otros.
El momento político era muy trascendente y esas circunstancias influyeron en que la escuela tuvo que cerrar sus puertas a los 4 años de ser fundada. Pero la semilla germinó en la campaña pues el Gobierno Patrio fundó escuelas del sistema Lancasteriano bajo la dirección de Catalá y Codina, siguiendo en boga el sistema hasta el año 1840. En conclusión vemos que este sistema tuvo su momento para educar, sobre todo en una época en la que los recursos oficiales eran muy limitados, los maestros muy escasos y abundaba la ignorancia.
Primera Ley de Instrucción Pública. Ley del 9 de febrero de 1826.
En 1826 la Asamblea Nacional entre sus muchas disposiciones tuvo en cuenta la educación del pueblo. El 9 de febrero de 1826 promulgó una ley para establecer escuelas de primeras letras en todos los pueblos de la Provincia, sujetas al sistema mutuo, es decir, el sistema Lancasteriano, que continuaría aplicado por su Director, don José Catalá. Los recursos necesarios para el mantenimiento de las escuelas los daría el Gobierno. Este documento del 9 de febrero es un documento pobre en cuanto al desarrollo de la escuela, pues no se preocupa de un plan de enseñanza. Sólo se limita a fundar escuelas, al sueldo del Director, determinar el sistema pedagógico que era el Lancasteriano y señalar recursos. Esto es debido al estado anormal del país, a los pocos medios de que se disponía y de que ninguna de las personalidades de aquella Asamblea estaba especializada en asuntos de enseñanza.En 1827 el gobierno de Joaquín Suárez, expide un decreto instalando escuelas de primeras letras en cada uno de los pueblos de la campaña, cabezas de departamento. Cada una de estas escuelas estaría dirigida por un Preceptor. Se establecía la gratuidad de la enseñanza aunque sin hacerla obligatoria y fijaba en 7 años la edad mínima de los alumnos. Se seguía el método Lancasteriano. Para que la ley fuera cumplida se crearon Juntas Inspectoras nombradas por el gobierno y estarían formadas por el Juez de Primera Instancia, el Juez de Paz y dos vecinos. Las Juntas inspeccionarían los centros de enseñanza, la conducta moral y profesional de los Preceptores y propondría las mejoras necesarias.
La Escuela Normal se inauguró el 15 de octubre de 1829. Nadie podía ser Maestro de escuela si no hacía sus estudios en la Escuela Normal o mediante un examen rendido ante el Sr. Catalá que continuaba siendo el alma de esta reforma. Es de notar que en ese período el único texto de Pedagogía con que contaba Montevideo era un "Tratado de Enseñanza Lancasteriana" traducido del inglés al español y que se vendía en 16 reales.
Catecismo Político
En el año 1829, por decisión de la Asamblea de la Florida, se incluye un "Catecismo Político" como texto de Educación Cívica en los programas escolares. El Catecismo Político era por preguntas y repuestas:
1) Del hombre en el estado de naturaleza.
2) Del origen de las sociedades.
3) Del pacto social.
4) Consecuencias del pacto.
5) Del origen de las leyes.
6) De los jefes de los pueblos en el primer grado de civilización.
7) Del origen de los reyes.
8) De la Patria y el Ciudadano.
9) Deberes del Ciudadano para con la Patria.
10) De la obediencia y respeto a la Ley.
11) De los derechos del Ciudadano
12) De la soberanía del pueblo.
13) Distinciones entre la libertad y la licencia.
1847. Creación del Instituto de Instrucción Pública
Los sistemas de enseñanza estaban en un estado caótico por no haber una autoridad central. Es así que se decide crear el Instituto de Instrucción Pública compuesto por los Srs. Dr. Francisco Araúcho, don Andrés Lamas, don Florentino Castellanos, don Luis José de la Peña, don Fermín Ferreira, don Enrique Muñoz, don Cándido Joanicó, don José María Muñoz, don Esteban Echevarría y don Manuel Besnes de Yrigoyen. El Secretario era Don José Palomeque. Las atribuciones de esta nueva corporación eran las siguientes.
1. Promover, difundir, uniformar, sistematizar y metodizar la educación pública, especialmente la primaria.
2. Autorizar o negar la apertura o continuación de todo establecimiento de educación.
3. Reglamentar las condiciones de su existencia.
4. Examinar las obras o doctrinas que sirvan de tema al estudio de las ciencias morales.
5. Inspeccionar el orden económico de los citados establecimientos.
6. Vigilar cuidadosamente la observancia del más perfecto acuerdo entre la enseñanza y las creencias
políticas y religiosas que sirven de base a la organización social de la República.
7. Proponer, al Gobierno, todas las mejoras de que sea susceptible la educación pública.El Instituto o Corporación tendría facultades técnicas, ejecutivas y administrativas. Aunque se le daba un arma autoritaria, dando al Estado el monopolio de la enseñanza, esto no se dio así y sólo se conoce un caso de clausura de establecimientos particulares y uno derogando el permiso para la fundación.
Cuando se creó el Instituto, el Estado carecía de suficientes medios para desarrollar sus planes de Instrucción Primaria, y por ello se vio obligado a disponer que " mientras no haya establecimientos de educación pública, los privados están sujetos desde esta fecha a la obligación de instruir gratis y con arreglo a sus respectivos programas a tantos niños o jóvenes que el gobierno elija, cuantos correspondan a 1 sobre cada 10 de los cursantes en los diferentes ramos de la enseñanza."
Seis meses después de fundado el Instituto se reglamentaron sus atribuciones en dos grupos: las permanentes, referidas a la instrucción primaria y las transitorias, como cuerpo supletorio de la Universidad. Sus miembros se dividían en: fundadores, nombrados por el Gobierno; honorarios, formados por los Inspectores y Catedráticos de las aulas superiores, y los supernumerarios y corresponsales a elección del mismo Instituto, el cual se cometía el deber de proyectar una ley orgánica sobre instrucción pública en todos sus ramos, que jamás se realizó. No siendo posible desarrollar todos estos planes por motivo del estado de guerra, el Instituto sólo estableció los requisitos necesarios para la enseñanza secundaria y científica. Dictó un reglamento para la instrucción primaria dividiéndolo en pública y privada y cada una de éstas en superior e inferior, denominándola completa, cuando la enseñanza abarcaba estas dos. Se consideraba instrucción primaria particular la que daban los padres a los educandos, sus tutores, o sus Maestros especiales y los que proporcionaban los Maestros autorizados por el Instituto. Esta autorización valía sólo 2 años y luego tenía que ser renovada. Si la escuela tenía más de 8 alumnos se la consideraba pública y quedaba sujeta a las obligaciones de las escuelas públicas. Ningún Maestro podía ejercer su ministerio sin alcanzar los 30 años de edad.
Las penas y castigos que se podían aplicar eran de 2 clases: públicas o privadas pero serían suaves y humanas quedando abolido el castigo afrentoso.
En cuanto a la Inspección de las escuelas se confiaba en 2 comisionados que eran gratuitos y visitarían las escuelas sin previo aviso cuantas veces lo juzgaran conveniente. La obligación era por lo menos 1 vez por mes y producían su informe al Instituto cada 3 meses.
Las corrientes de la época en que se fundó el Instituto obligaron, por así decirlo, a emplear autoritarismo encaminado al monopolio de la Instrucción Primaria por el Gobierno, sirvió también para sistematizar y metodizar la enseñanza, centralizar la autoridad directriz, uniformarla en toda la República, para señalar textos a las escuelas públicas y privadas, para exigir a los Preceptores la experiencia que dan los años y normalizar la vida escolar en sus relaciones con el Estado, la Sociedad, etc.
Tal es la verdadera causa del origen del Instituto, que constituye la segunda evolución de la escuela uruguaya que levantó la bandera de nuevos ideales que sostuvieron con desinteresado patriotismo tantos hombres de aquella Corporación desde 1847 hasta 1875.
Informe Palomeque
El estado en que a principios de 1855 se hallaba la Instrucción Primaria de la República, sus necesidades y demás particularidades están enumeradas en el informe que escribió el coronel abogado don José G. Palomeque. Este era miembro fundador de la Corporación en calidad de Secretario desde que ella nació en 1847. El cuadro que presentaba la República era triste.. Se había vivido en medio de guerras. Nada había podido fundarse con carácter permanente.
Palomeque levantó como pudo en aquellos difíciles tiempos el censo de la República, presentando al Instituto un cuadro elocuente. Del informe resultaba que la República con una población de 129.000 habitantes, sólo poseía 30 escuelas y 899 educandos.
Y para el servicio de todo ello la ley de presupuesto sólo daba "in nómine" la suma de 57.284 pesos anuales, es decir 4.773 mensuales. Por eso el Dr. Palomeque decía que costaba " la malísima educación que se presta en la campaña 5 pesos 230 reis, por cada un discípulo, suma con que podría costearse la instrucción primaria de 5, dando una proporción de 4.773 alumnos, si se atiende a que el precio de 8 reales por cada uno sería suficiente para costear a cualquier profesor que se estableciese en los pueblos de campaña".Fue en presencia de esos males y del estudio que realizó teniendo en cuenta nuestro ambiente y la experiencia que ya entonces poseía el Dr. Palomeque, que aconsejó al superior inmediato de quien dependía, la adopción de un plan que serviría de base y fundamento del desarrollo de la enseñanza en la República.
Fue así que dijo al Instituto que la educación pública necesitaba " un brazo robusto , enérgico e inteligente que la elevara a las ideas del siglo". Estas reformas que 22 años más tarde encontraron en José Pedro Varela "el brazo robusto, enérgico e inteligente" no estaban fundadas en ninguna idea política.Merece conocerse ese esfuerzo del extinguido Instituto de Instrucción Pública, que tanto tuvo que luchar, en su época para llegar al fin ver triunfantes sus ideas en la reforma que se puso en práctica en 1877 y que él ya había promovido en 1855.
El Instituto comisionó entonces al Dr. Palomeque para visitar las escuelas costeadas por el Estado en los departamentos de campaña, estudiase y examinase sus necesidades y sus sistemas, removiendo las imperfecciones donde las encontrase y hubiese medio de hacerlo, con la obligación de pasar al Instituto un informe detallado del estado en que se encontraba la educación que se da en dichas localidades. Es así entonces que el Dr. J. Palomeque recorrió las escuelas de todo el país y redactó un laborioso informe. Encuentra la situación "malísima" en todos los aspectos, ya que percibió que los maestros carecían de formación, faltaban libros y lo que se enseñaba no pasaba de nociones básicas de lectura y escritura, la doctrina cristiana y las reglas fundamentales de la artimética.Es por eso que en su informe dice que "para proponer las correspondientes mejoras en la educación, según lo exigen la actitud y las conveniencias sociales me ha sido preciso entrar en todos los detalles necesarios que a mi juicio ponen bien de manifiesto el malísimo estado en que se encuentran las escuelas de los departamentos de campaña". En resumen la Educación Pública necesita:
1. Un brazo robusto, enérgico e inteligente que la eleve a las ideas del siglo.
2. El nombramiento del Inspector General de Escuelas y sus Comisiones en cada pueblo donde las haya
costeadas por el Estado; bien entendido que aquel deberá ser, siempre que fuese posible, un miembro de
la Corporación y con la obligación de visitarlas anualmente o por semestre.
3. El puntual y religioso pago a los Institutores.
4. Provisión general de textos de lectura y útiles consiguientes a la educación.
5. Designación expresa de los textos que han de servir para la enseñanza.
6. La creación de un impuesto personal aplicable al sostenimiento de las escuelas públicas.
7. La creación de rentas locales destinadas exclusivamente a la educación popular.
8. Compeler, por medios directos, a los padres de familia, para que se haga efectiva la concurrencia de sus
hijos a la escuela.
9. Uniformar y sistematizar la enseñanza bajo bases invariables.
10. Establecer responsabilidades a todos los Preceptores por la falta de cumplimiento de sus deberes.
11. Ampliar el Reglamento de enseñanza primaria superior elemental, y designar como esenciales las
modificaciones propuestas en la instrucción que se debe a las mujeres.
12. Instituir la Sociedad de Damas, delegando en ésta la inmediata dirección de la educación de las niñas.
13. La Instalación de la Escuela Normal para la formación de Maestros idóneos y nacionales, a quienes con
preferencia, se les entregue el profesorado.
14. La sanción de una ley sobre instrucción, que, abrazando los puntos indicados, salve todos los
inconvenientes que se oponen presentemente al progreso intelectual.Al cerrar esta memoria, el Dr. Palomeque dice, en cumplimiento con la misión con que le había honrado el Instituto, sólo le restaba expresar que, " al formar mi juicio sobre la Juntas Económicas Administrativas y Profesores de las escuelas de los departamentos, no me ha animado ninguna idea política, ni de personalidad. Mi principio ha sido la verdad, ante todo, porque sólo con ella pueden alcanzarse los grandes bienes de que carecen nuestras poblaciones en orden a instrucción.
Con este motivo, reitero a los señores del Instituto mi particular amistad y respeto.-Montevideo, Enero 7 de 1855.- José G. Palomeque."Si bien es cierto este informe y propuesta fue muy elogiada por las autoridades de aquella época, nunca fue aplicada en ninguno de sus términos.
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ANEXOS
Dámaso Antonio Larrañaga. (1771-1848)Fue Capellán de las Milicias de la ciudad de Montevideo (1801), Teniente Cura de la Iglesia Matriz (1804) y el primer Vicario Apostólico de la nación (1832). En la lucha contra los invasores ingleses marchó con las tropas expedicionarias a la reconquista de Buenos Aires en carácter de Capellán y en la toma de Montevideo por aquéllos, demostró gran celo en el cuidado de los heridos.
Dedicado a las Ciencias Naturales en tiempos de azarosas luchas, descolló de tal manera que logró conquistar un lugar de primera fila entre los científicos del mundo.
Recorrió el país, estudió flora y fauna y formó una magnífica colección botánica. Sus Investigaciones sobre Historia Natural fueron valoradas y citadas por los grandes sabios de la vieja Europa. Escribió numerosos trabajos científicos e históricos.Fue amigo, asesor y secretario de Artigas y a él se atribuye la redacción de las notables Instrucciones del Año XIII. Fundador y director de la primera Biblioteca Pública, fue magnífico y entusiasta impulsor de la cultura en el Uruguay. Su apostolado religioso y cívico es extenso y digno de encomio. Fue nuestro primer Prelado, nuestro primer sabio, cronológicamente hablando, y uno de los más ilustres y más fecundos organizadores en el amanecer de nuestra nacionalidad. La instrucción y educación de los orientales constituyeron altas preocupaciones del Padre Larrañaga.
El "Monitoral System" de enseñanza elemental, creado por José de Lancaster, habíase extendido en buena parte del mundo. Un misionero lancasteriano, Mr. Thompson, con gran apoyo de público y autoridades, logró instalar ocho escuelas en Buenos Aires que aplicaban las preceptivas del entonces novedoso y moderno sistema monitorial. Enterado Larrañaga, se puso en comunicación con él. "... de esto resultó que yo oficiase a Mr. Thompson, si podría venir a esta ciudad para instalar este nuevo método" - expresará el Vicario, interesando en la material al Cabildo montevideano, a fines de 1820.
El generoso plan de Larrañaga, destinado a resolver la carencia de escuelas en Montevideo, encontrará amplio eco en el seno de la Corporación y en el propio Barón de la Laguna. Pero se necesitarán cooperadores que aseguren financieramente el mantenimiento de la obra. Para ello, se convoca a una reunión en la Sala Capitular, de la que surgirá la Sociedad Lancasteriana que tomará a su cargo la educación pública, la creación de escuelas y la formación de maestros. La primera escuela se instaló el 4 de noviembre de 1821 en el Fuerte de Gobierno.
La situación anormal por la que atravesaba la Provincia hizo que, con el correr del tiempo, la Sociedad Lancasteriana arrastrase en su última época una vida penosa y lánguida. Aún así, tanto ella como sus obras, constituyen un timbre de honor para el filántropo Dámaso Antonio Larrañaga. Volver
Escuela Lancasteriana: Enseñanza mutua
A finales del siglo XVIII había dos sistemas de enseñanza: el sistema simultáneo y el sistema individual. El primero, el simultáneo, consistía en formar grupos de niños según su grado de cultura, y el Maestro les enseñaba alternando las materias. El Maestro se hacía ayudar por otro que llevaba el nombre de Pasante o Auxiliar. Este método se usaba generalmente en las escuelas religiosas con clases numerosas. El otro sistema, el individual, el Maestro trabajaba con cada alumno en particular, se aplicaba en escuelas particulares.El sistema mutuo fue introducido en América por Joseph Lancaster , del cual deriva su nombre. Este sistema había sido llevado a Inglaterra desde la India.
En el sistema mutuo los Maestros se hacían ayudar por los alumnos más aventajados a los que llamaban Monitores. El Maestro sólo daba lecciones a los Monitores y a los Ayudantes jóvenes. La enseñanza se convertía así en puramente mecánica sin ninguna pedagogía. Lo que aprendían los Monitores, era lo que pasaban a los otros alumnos. Según este sistema cada profesor al elegir a varios ayudantes podía instruir a 500 o más niños en cada escuela con un solo Maestro.
Los alumnos de la clase se dividían en grupos que quedaban bajo la dirección de los más adelantados. Cada grupo de unos 10 discípulos se sentaba un banco frente al Monitor. En cada grupo había un funcionario que supervisaba al Monitor, otro al registro escolar, y faltas de asistencia, etc. Funcionaba un sistema severo de premios y castigos para mantener la disciplina.
Los salones de la escuela Lancasteriana tenían un aspecto particular: Eran de más de 30 varas de longitud, con una plataforma al frente donde estaba el asiento del Preceptor. Luego hileras de mesas con 15 o 20 lugares cada una; a la derecha el atril del monitor en uno de sus extremos y las tablillas con las muestras de escritura a lo largo y a los lados de las paredes series de hemiciclos, a cuyo alrededor se repartían los grupos de niños. Sobre las paredes un pizarrón para cálculos, al que estaban suspendidos los cuadros de lectura y gramática, al lado y al alcance de la mano la regla con la que el Monitor dirigía la lección. Al fondo del salón, sobre una balaustrada la cátedra del Maestro que ayudado con la voz, regla o silbato vigilaba las mesas y ordenaba trabajos. Los cambios y movimientos eran ejecutados con puntual exactitud.
Las escuelas lancasterianas mejoraron los métodos antiguos de instrucción individual que permitían excesivo ocio e indisciplina a los alumnos gran parte del tiempo. A su vez exigía una disciplina rígida y popularizó la idea de escuela de adiestramiento para profesores. Despertó el interés general por la educación pública y acostumbró al pueblo a pagarla por medio de impuestos.
Fue así que preparó el camino para una educación más amplia y humana en un sistema de instrucción por clases que pronto promoverían ilustres pedagogos como Horacio Mann.
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Horacio Mann. (1796-1859)
Pedagogo norteamericano nacido en Franklin. Estudió en la Universidad Brown y en la Escuela de Derecho de Ltchfield y comenzó a ejercer la abogacía en Dedham. Miembro de la Asamblea y el Senado (1827-37) de Massachusetts y Secretario del Colegio de Educación (1837-48), dedicó todo su tiempo a la reforma educativa. Aunque tropezó con muchas críticas, consiguió ver reorganizado todo el sistema escolar de Massachusetts, que sirvió de modelo al de otros estados. Desde 1853 presidió el Antioch College. Escribió "Lectures on Education" (1840), "Report of an Educational Tour in Germany",Great Britain and Ireland" (1846) y "Letters and speches on Slavery" (1851).Tenía fe en la posibilidad de enseñar al individuo. En los doce informes que presentó como secretario de la Dirección de Educación del Estado de Massachusetts, Mann expone su filosofía pedagógica que se basa en cinco ideas: 1. la educación debe ser universal, para ricos y pobres; 2. la educación debe ser libre; 3. la educación debe estar en manos del Estado, no de organizaciones eclesiásticas; 4. la educación debe preparar tanto a los hombres como a las mujeres. Fue uno de los pioneros de la coeducación. Volver
Dionisio Catón
Gramático latino. Libro compuesto de frases y períodos cortos y graduados para ejercitar en la lectura a los principiantes. Volver
Gaspar Astete. (1537-1601)
Jesuita español. Escribió algunas obras; la más conocida es su "Doctrina Cristiana", en forma de catecismo, que se imprimió por primera vez en 1599 y alcanzó más de 600 ediciones, ha sido traducida a todas las lenguas europeas. Ver Cartilla del Padre Astete
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José Catalá y Codina (1780-1844).
Educacionista español que introdujo en nuestro país el sistema de enseñanza mutua o lancasteriana. Natural de Valencia (España) llega al Río de la Plata estableciéndose en Buenos Aires. Llega a Montevideo, expresamente elegido por el Dr. Thompson, filántropo inglés propagador incansable de los métodos pedagógicos de su compatriota Lancaster. En Uruguay se había preparado el terreno por Dámaso Larrañaga y se elige a Catalá para dirigir el colegio. Fue un verdadero acierto el enviar a Catalá en esa misión, pues fue muy recto, bondadoso y no sólo estructuró el reglamento de la escuela de Montevideo, sino que introduciendo reformas al método oficial, suprimió los castigos afrentosos, buscando hacer del colegio un recinto simpático antes que un lugar de oprobio o de ridículo. También introdujo los carteles murales para enseñar a leer, innovación bien llamada de fondo y publicó un excelente compendio de gramática en 1822. Volver
Joseph Lancaster. (1779-1838)
Pedagogo inglés, nacido en Londres, fundador del Sistema Lancasteriano, consistente en hacer que los alumnos mayores enseñaran a los menos adelantados, bajo la vigilancia del maestro. El sistema logró interesar a varias personas de la nobleza, que organizaron la Royal Lancaster Society. En 1818, realizó una gira por América, visitando los Estados Unidos, Canadá, México y Sudamérica, donde sus ideas fueron bien acogidas y se fundaron varias escuelas acogidas al sistema.
Escribió "The British System of Education" (1812) y "Epitome of the Chief Events and Transactions of my own life"(1833). Volver