volver al museo pedagogico

Sala Epoca Prevareliana
Contexto Histórico

Método Educativo
El método educativo era memorístico, perceptivo en lo moral, basado en un sistema de castigos y premios y también incluía labores de punto. Se usaban carteles de lectura para el aprendizaje en repetición.

Diferenciándose de la mayoría de los que ejercían la docencia en la época, se destaca Juan M.Bonifaz que escribió varios textos para el aprendizaje de la gramática y la lectura.

Canto Gramatical de Juan M.Bonifaz
Este libro es la segunda parte del método de lectura para enseñar y aprender a leer. Imprenta El Cordón de Montevideo, 5a. edición del año 1870.
La primera edición fue en 1852.
Se motivaba al aprendizaje memorístico.

  El primero que tuvo jurisdicción sobre lo nacional en educación en este período, fue Isidoro de María el cual también escribió varias obras para la eduación:

Catecismo Constitucional de la República Oriental del Uruguay de Isidoro de María
Librito de 40 páginas. Explica a partir de preguntas y respuestas, todo lo referente a la organización insitutcional del país.
Para ser memorizado por el alumno y "tomado" por el profesor.
Imprenta del telégrafo marítimo,1873.



Premios


Medalla "Al mérito y al Estudio"
Bronce patinado, diámetro: 3,2 cms.
Forma parte de la colección de medallas del Museo. Se otorgaban como premio a los alumnos que se destacaban.

Tarjeta de Premio de Aritmética
Cartulina impresa. tamaño: 11,5 cm x 7,9 cm.
Tarjeta impresa con el texto "Premio de aritmética MDCCCLXXII". Los números romanos están apoyados en un dibujo con un paisaje rural. Se entregaban a los alumnos que destacaban en aritmética.


Castigos Corporales

Arrodillado sobre maíz
Yeso, alambre, granos de maíz, témperas.Tamaño: 26,5cm. x 25,5cm. x 11cm.Este castigo se aplicaba también con piedritas, granos de sal o maíz caliente.
Modelo hecho en el Taller del Museo

El buche de agua
Yeso, alambre, témperas. Tamaño: 36,5cm. x 10cm. x 9 cm.
Niño parado con los brazos cruzados y la boca llena de agua. El alumno mantenía el buche en su boca hasta que el maestro levantara la pena.
Modelo hecho en el Taller del Museo

Dedo en tierra
Yeso, alambre, témperas. Tamaño: 35cm. x 40cm. x 19cm.
Su nombre se debe a la posición en que se debía mantener el equilibrio mientras el maestro lo golpeaba en la cola o piernas.
Modelo hecho en el Taller del Museo

Castigo de la Palmeta
La plameta es de cuero e hilo. Tamaño: 30cm. x 9,5cm. x 0,8cm.
La palmeta es una pala plana, circular, con cuatro orificios, que se continúa en un mango plano. Está formada por dos planchas de cuero cosidas entre sí.
Los orificios eran para que el aire no frenara la fuerza del golpe. Se aplicaba directamente sobre la cola. "La ropa no tiene la culpa" solían decir los maestros, mientras un alumno de más edad sostenía sobre sus espaldas al castigado.
Modelo hecho en el Taller del Museo



Castigos afrentosos

Lengua de trapo
Yeso, alambre, pintura, cuerda. Tamaño: 38cm. x 31cm. x 12,5 cm.
Niña vestida de azul, el delantal blanco de labores, lleva en sus bolsillos lana roja. Debía poner los brazos en cruz y de su boca cuelga una lengua de trapo. Este castigo se aplicaba a las "charlatanas" o niñas que hablaban sin fundamento.
Modelo hecho en el Taller del Museo

Desaseada
Alambre, yeso, pintura. Tamaño: 36cm. x 15cm. x 10cm.
Niña parada con la cabeza gacha, los brazos a los costados, de su cuello cuelga un cartel que dice "Desaseada". Se las paraba en la puerta de la escuela.
Modelo hecho en el Taller del Museo

Orejas de "Burro"
Gorro de paño, cosido a mano: formado por un casquete del que salen dos orejas. Tamaño: 22 cm. x 18 cm. x 18.cm.
Se solía poner al niño al frente de la escuela con el corro y una escoba señalando que solo servía para ser limpiador, por ser "Burro".


Volver a visita del Museo
Epoca Prevareliana
José Pedro Varela
Borrón y Escuela Nueva
Jacobo Varela
Ciencias
Ciencias Naturales
Gómez Ruano
Conferencias
Biblioteca Investigación


  Juan Manuel Bonifaz (1805-1886)

Español nacido en la Provincia de Logroño. Venido a la Argentina primero organizó el Gimnasio argentino, luego el Liceo Argentino, y por último el Colegio Bonaerense. Por motivos de enfermedad, que lo postró decidió ir a Méjico pero finalmente viene a Montevideo y enamorándose de esta ciudad en ella se queda. Aquí abrió una escuela particular en una casa de familia. Al mes de esta fundación, 1836, se estableció en la calle de las Cámaras (hoy Juan Carlos Gómez), y llamó a la escuela el Colegio Oriental. Algunos años más tarde se trasladó a la Villa de la Unión.
En 1830 había escrito un tratado de Gramática y Ortografía Castellana, que es un conjunto de reglas para emplear con acierto las letras y demás signos ortográficos y escribir con corrección. Cuando estalló la Guerra Grande, Bonifaz recogió infinidad de niños pobres y abandonados encargándose de su educación. Terminado el sitio dio fuerte impulso al establecimiento de la escuela que adquirió gran renombre, y fundó categorías para pardos y morenos a fin de que todas las clases populares disfrutaran de los beneficios de la educación. También se aplicó a escribir obras didácticas entre las cuales está su Método de Lectura de la cual Sarmiento dijo que: "el Método de Lectura de don Juan Manuel Bonifaz es el último grado de perfección a que ha llegado hasta el día el arte de enseñar a leer".
Bonifaz escribió sus obras en verso, que sus discípulos estudiaban de memoria. Así enseñó a más de diez mil niños. Desempeñó durante algún tiempo el cargo de Inspector de Escuela, pero renunció para ponerse al frente de un colegio del Estado situado en la calle Colonia entre Piedad y Tacuarembó hasta que fue jubilado en el gobierno de Venacio Flores.

Bonifaz fue el Preceptor más popular de su tiempo, contó con las simpatías de todas las clases sociales y falleció en Montevideo el 21 de julio de 1886 a la edad de 81 años. Volver


Isidoro de María. (1815-1906)
Historiador y periodista. Llamado frecuentemente el primer historiador nacional.
Volver 
Castigos corporales

Desde los tiempos más remotos fueron costumbre en todos los países civilizados las penas disciplinarias. En América los castigos fueron introducidos por los conquistadores, españoles, ingleses, lusitanos, franceses. En 1730, el Párroco de la Iglesia Matriz y primer Maestro de escuela de Montevideo, aplicaba los castigos con más o menos moderación.(1730 - 1768).
Luego lo aplicaron los jesuitas y después los franciscanos. Cuando no tenían palmeta la reemplazaban con una vara de membrillo o un rebenque. En 1808, el Cabildo de Montevideo prohibió el uso de la palmeta y no se podía exceder de seis azotes que se usarían en su remplazo. En este período que aún dominaba España, en la Cortes de Cádiz se hace la prohibición total de los castigos, aún de los azotes, y esto se hacía extensivo a los indígenas. En el tiempo de la dominación luso - brasilera los castigos afrentosos disminuyeron e influyeron en la escuela Lancasteriana. Pero hacia el año 1831 los castigos vuelven a recrudecer. Los padres de alumnos se quejan desde las columnas de la prensa, y los Pedagogos decían que sólo se usaban en caso de alumnos incorregibles. Como no se abolía el uso de la palmeta ésta se continuó usando.

Las palmetas eran de madera dura y pesada y algunas eran de cuero doble de vaca. Estas últimas eran más flexibles y daban más resultado que las de madera. Todas estaban en su parte más ancha llenas de agujeritos que levantaban ampollas en la carne golpeada. Las había chicas, de unos 20 cms. pero otras eran de 30, 40, y aún de 50 cms. Además de la palmeta se hacía uso de la "disciplina", instrumento hecho de tiras de cuero, llamadas ramales en forma de manojo y sujetas en uno de sus extremos a un pedazo de madera de una cuarta de largo, que servía de mango. Algunas disciplinas no eran de cuero sino de fina cuerda de cáñamo y algunas tenían nudos en las puntas. Las aplicaban en diferentes partes del cuerpo del alumno, pero preferían las piernas y las nalgas. Se cargaba a la víctima a la espalda de otro alumno más fuerte y de más edad y con sus carnes descubiertas, generalmente las nalgas recibía los palmetazos o disciplinazos. La palmeta y la disciplina solían ser sustituidas por la regla, aplicada en la palma de la mano, o los nudillos o en el filo de las uñas que era donde más dolía. El niño debía poner su mano cerrada enfrentando los dedos juntos hacia el Maestro quien de esa manera hacía el castigo. Algunos Maestros llevados por su ira lograban aplicar un pizarronazo o punterazo y hasta puntapiés y pellizcos.

Pero los Maestros de buena imaginación aplicaban castigos de su inventiva como ser el hincarse con las rodillas desnudas sobre granos de maíz, o estar de pie con los brazos cruzados y con un gran buche de agua en la boca con prohibición de tragarlo o expulsarlo, también le colocaban una regla que hacía el oficio de mordaza. Otro castigo era que con los brazos en cruz y un sombrero que tenía orejas de burro se le ponía en una esquina de la calle para mofa de todos los transeúntes. Estos métodos sólo provocaban la falta de respeto hacia el Maestro y también que los alumnos se hicieran la rabona.

Las niñas estaban sometidas a iguales castigos. Pellizcos, tirones de las trenzas o del moño, pinchazos con aguja o alfiler, cañazos en la cabeza, encerradas en el "cuarto oscuro" del que las sacaban a veces aterrorizadas o casi enloquecidas. Por falta de pieza para este cuarto especial se usaba el excusado.
Volver 


Castigos afrentosos

Pero lo peor para las niñas, más que los castigos corporales eran los castigos afrentosos y entre muchos de estos estaban la lengua de trapo, que consistía en que estando parada y con los brazos en cruz se le colocaba en la boca un trapo largo simulando una lengua larga. A la que venía algo desaseada se la paraba frente a la clase con un letrero que decía desaseada. Pero había muchos más castigos.

Sin embargo en ese tiempo no faltaron algunos Preceptores cariñosos. En 1847 cuando se creó el Instituto de Educación Pública los castigos corporales y afrentosos quedaron abolidos y las únicas penas que los Maestros podían imponer a sus alumnos eran:
1) Repetición de las tareas escolares.
2) Aumento de éstas.
3) Retención en la escuela, después de concluidas las horas de estudio.
4) Estar de pie durante las horas de clase o parte de ellas.
5) Intimación en privado o públicamente, de expulsión del establecimiento.
6) Expulsión del mismo hecha en privado o en público.
Los infractores serían suspendidos o destituidos como Maestros, según la clase de infracción.Volver


Premios

Los premios fueron uno de los elementos de que se valió el Maestro para estimular al alumno. En la primera escuela de Montevideo, se daban vales que también servían para rescatarse de algún castigo mediante el canje. En la dominación luso- brasileña el sistema Lancasteriano de enseñanza dio mérito a la modificación de los premios, los que consistían en medallas de plata o de latón, esferitas terrestres o celestes, libros de estudio y a veces dinero. Los verdaderos premios de esta institución fueron los certificados honoríficos que acreditaba su competencia y conducta y colocar a los alumnos premiados en diferentes destinos de acuerdo a su posición social y su idoneidad.

Durante el gobierno provisional del General Rondeau, siendo Ministro el General Rivera y Director de Instrucción Primaria el presbítero don Ignacio Zufriategui se dictaron una serie de disposiciones sobre los premios. Se ordenó que los directores de las Escuelas Públicas del Estado pasaran por trimestre a la Junta Inspectora, una relación de los alumnos que se distinguieran por su moralidad, aplicación y por algún talento en ciencia o arte. Esta medida era para todo establecimiento literario que se fundara y no sólo para las escuelas del Estado. De todos los establecimientos de enseñanza, desde 1830 hasta la creación del Instituto el más destacado fue la Escuela Mercantil, dando los premios con economía y prudencia que efectuaba en persona el mismo General Rivera durante su primera presidencia, en el Consulado, la Iglesia Matriz o en el viejo teatro San Felipe. Los premios consistían en una Cruz de Malta en cuyo anverso se veía el Cerro y la Fortaleza con el lema "Consulado de Montevideo" y en el reverso "Escuela Mercantil" y a su alrededor la frase "Al mérito". Todas estas entregas se hacían en el marco de fiestas solemnes. La Escuela Mercantil fue la primera en exigir a los examinandos pruebas escritas, sin firmar, y después de abiertos los cedulones recién se conocía su autor, lo que alejaba toda parcialidad. El General Oribe también fomentó los premios enviando a Europa a algunos alumnos aventajados para su más amplia formación.

Aunque la creación del Instituto de Instrucción Pública señala una nueva etapa en el progreso educativo de la infancia, el sistema de premios continuó subsistiendo. En esta parte la reforma de José Pedro Varela no introdujo ninguna novedad pues el Reglamento de las Escuelas Públicas es análogo al del Instituto: vales de premios durante el curso que se cambiaban por faltas, premios al final del año en diplomas y menciones, a los que después de la muerte del Reformador se agregaron medallas de plata y retratos litografiados de Varela. No es de extrañarse que no se introdujeran reformas en el sistema de premios ya que eran muchas las modificaciones introducidas por Varela y no hubiera sido prudente aumentarlas con éstas.

Después de la muerte de José Pedro Varela la "Sociedad de Amigos de la Educación Popular" fue introduciendo la idea de la supresión de los premios, lo que se fue logrando gradualmente. Don Jacobo Varela, quien reemplazó a su hermano fallecido en el cargo de Inspector Nacional, fue aboliendo estos premios que fueron sustituidos por tarjetas dadas a los alumnos como constancia de exámenes. Estas tuvieron poca duración ya que después de abolidas se limitó sólo a la lectura de los nombres de los alumnos más destacados. Volver